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El gusto por lo extremado: un análisis crítico de Baudrillard y Derrida sobre el terror y el terrorismo

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Author(s): Ungureanu, Camil

Journal: Isegoría
ISSN 1130-2097

Issue: 46;
Start page: 193;
Date: 2012;
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Keywords: Terror | terrorism | Mauss | gift | death | autoimmunity | Abraham | ethics | res-ponsibility | Terror | terrorismo | regalo | autoinmunidad | ética | Baudrillard | Derrida

ABSTRACT
For Baudrillard, the «new terrorism» should be understood as a symbolic exchange of gift and counter-gift: the terrorist’s death is an unanswerable counter-gift that disrupts the coercing circle of social relationships «imposed» by the global system. In turn, Derrida’s conception has two dimensions, explicative and normative. First, Derrida considers 11/9 as a multi-faceted symptom of an autoimmunitary crisis that has political, religious and technological-capitalist aspects. Second, Derrida argues that there is an Abrahamic «moment» of terror, violence and sacrifice that is constitutive to ethical decisions and responsibility. On the critical side, I will argue that Baudrillard’s view is premised on an extreme and partisan notion of a system interpreted as a totalitarian ruler writ large. In turn, Derrida unnecessarily turns the common observation that human actions can have perverse consequences into a law of autoimmunity inspired by biology. By seeing terror as constitutive even to the most common ethical relationships, Derrida also runs the risk of turning an extreme phenomenon into a catch-all concept, and of losing touch with the day-to-day ethical practice. I will conclude that Baudrillard’s and Derrida’s conceptions of terror and terrorism partake in a «taste for the extreme» that makes them ultimately unconvincing.Baudrillard interpreta el «nuevo terrorismo» como un intercambio simbólico de regalo y contra-regalo: la muerte del terrorista es un contra-regalo irrefutable que rompe el círculo coercitivo de las relaciones sociales «impuestas» por el sistema global. A su vez, la concepción de Derrida tiene dos dimensiones, explicativa y normativa: en primer lugar, Derrida considera el 11-S como un síntoma multifacético de una crisis autoinmune que tiene aspectos políticos, religiosos y tecno-capitalistas. En segundo lugar, Derrida arguye que existe un «momento» de terror, violencia y sacrificio que es constitutivo en las decisiones y en la responsabilidad éticas. De forma crítica, argumentaré que la concepción de Baudrillard se basa en una noción extremada y partidista de un sistema que se interpreta como un inmenso mandato de un gobernante totalitario. Por su parte, Derrida convierte de forma innecesaria la observación de que las acciones humanas pueden tener consecuencias perversas en una ley de la autoinmumidad inspirada en la biología. Al considerar el terror como algo constitutivo incluso en las relaciones éticas más comunes, Derrida corre también el riesgo de convertir un fenómeno extremado en un concepto que lo abarca todo, y de perder contacto con la práctica ética corriente. Concluiré que las concepciones de Baudrillard y de Derrida sobre el terror y el terrorismo comparten un «gusto por lo extremado» que las hace en última instancia poco convincentes.
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