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María Cristina García-Sancho y Álvarez-Tostado: Primera neurocirujana en Latinoamérica

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Author(s): Gabriela Castañeda López | Ana Cecilia Rodríguez de Romo

Journal: Salud Mental
ISSN 0185-3325

Volume: 33;
Issue: 2;
Start page: 111;
Date: 2010;
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ABSTRACT
La neurocirugía es una de las subdisciplinas más complejas de la medicina y pocas mujeres han incursionado en ella. Así pues, resulta muy atrayente estudiar a la primera neurocirujana mexicana y también de Latinoamérica, cuya labor brilló a partir de los años cuarenta del siglo XX. María Cristina García-Sancho y Álvarez-Tostado de Penichet, nació el 22 de mayo de 1919 en Guadalajara, Jalisco. Sus padres fueron los señores Luis García-Sancho y Ana Álvarez-Tostado Robledo. Por motivos económicos su familia emigró a la Ciudad de México en busca de un futuro mejor. María Cristina realizó los estudios preparatorios en el Colegio Motolinía y posteriormente ingresó a la Facultad de Medicina de la UNAM. Pertenece a la generación 1941-1947, que estaba formada por 85 mujeres y 850 hombres. Brillante estudiante, su interés por la neurología se inició desde su ingreso a la Escuela de Medicina. Entonces percibió lo maravilloso que es el cuerpo humano, pero sobre todo el cerebro, cuyo conocimiento consideraba un reto. En 1947 obtuvo el título con la tesis «La secuela del traumatismo encéfalo cráneano», dirigida por el doctor Mariano Vázquez y por cuya destacada defensa ganó mención honorífica. La doctora García-Sancho realizó la maestría y el doctorado en neurocirugía de 1949 a 1951, bajo la dirección del doctor Alfonso Asenjo Gómez, prestigioso neurocirujano de fama internacional, en el Instituto de Neurocirugía e Investigaciones Cerebrales en Santiago de Chile. En esa época, el Instituto era referencia obligada en lo relativo a las neurociencias, sobre todo en la clínica y la cirugía. El Gobierno de Chile la volvió a becar para continuar su preparación en Europa. En Alemania permanece durante tres meses con los doctores Wilhelm Tönnis y Joachim Zülch. En el Hôtel-Dieu de París estudió con Jacques le Beau y Jean Tavernier; en España con Sixto Obrador Alcalde, en el Instituto de Neurocirugía en Madrid, y en Portugal, en el servicio de Egas Moniz, donde aprendió la técnica de la arteriografía. En total permaneció un año más en Europa. A su regreso a México se incorporó por unos meses al Hospital «La Raza», del Instituto Mexicano del Seguro Social, y posteriormente ingresó como jefa del Servicio de Neurocirugía, en el Instituto Nacional de Cancerología, donde desde 1952 atendió más de 63 000 consultas y realizó múltiples y variadas operaciones para controlar el dolor. Su interés en el tema la llevó a mejorar la cordotomía en Estados Unidos, con Irving Cooper, distinguido neurocirujano. La cordotomía es la sección o corte del cordón anterolateral de la médula en casos de dolor intolerable y resistente a cualquier tratamiento. Su aportación a la neurocirugía mexicana es el perfeccionamiento que hizo a esta maniobra, la que se conoce como «Cordotomía bilateral en un solo tiempo, técnica García-Sancho». La autora empleó esta técnica en más de 1600 casos de cáncer en el Instituto Nacional de Cancerología y en el Hospital de la Mujer...
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